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segunda-feira, 28 de julho de 2008

«La bandera de Asturias ondea entre veleros de leyenda»

«La Universidad Itinerante de la Mar (UIM) participó, a bordo del «Creoula», en la mayor concentración de grandes veleros de todo el mundo, en Rouen (Francia)

Cientos de personas, posiblemente más de un millar, acudieron al puerto francés de Rouen, el pasado día 11, por la tarde, para dar la bienvenida a los estudiantes españoles y portugueses que llegaban a bordo del buque escuela «Creoula», de la Marina lusitana, muchos de ellos, asturianos. El emblemático velero acudía a la cita obligada que cada cinco años se celebra en este puerto, que está situado a 120 kilómetros de la desembocadura del río Sena. Y es que «la Gran Parada», «la Gran Armada de la Paz» o «la Armada del Siglo», que son los nombres con los que se conoce esta concentración náutica, reúne a los mayores veleros de leyenda de todo el mundo en apenas una semana. Para los amantes de «las catedrales de lona», como también se conoce a estos grandes buques, no hay un espectáculo igual en todo el mundo. Además, en esta gran parada ondearon, por primera vez, banderas asturianas, desde un velero participante, que estuvieron agitadas al viento por los estudiantes de Oviedo, Gijón y Avilés. Los veleros que participan en esta concentración -medio centenar-, que hasta ayer conmemoró la toma de la Bastilla, fueron contemplados por casi cinco millones de personas de diferentes países de Europa que no quisieron perderse este espectáculo. El «Creoula», de líneas airosas y aparejado de goleta, fue el último velero en acudir a los Grandes Bancos (Terranova) a pescar bacalao, en el año 1970. Ahora es toda una leyenda sobre las olas. Su historia, igual que su estampa, no pasó inadvertida para los miles de visitantes que se acercaron a Rouen. Para muchos de ellos era, sin lugar a dudas, el barco más bonito de todos ellos. El «Creoula» atracaba con alumnos de la Universidad Itinerante de la Mar (UIM), después de la travesía más dura que tuvo este velero de cuatro mástiles desde que navega para este proyecto, que está participado por las universidades de Oviedo y de Oporto y que está operado por el CeCodet, según aseguró su comandante, João Silva. Pero pocas personas de las que estaban saludando en el muelle eran conscientes, primero, de las esperanzas que habían puesto los jóvenes navegantes en esta aventura; después, de los muchos sufrimientos que había superado, y, finalmente, de las grandes adversidades que supieron superar con un optimismo a prueba de los mayores temporales. ¿Los mareos? Muchos y, en algún caso, difíciles de soportar. Pero todos fueron olvidados cuando el «Creoula» entró en el canal de la Mancha. El temporal amainó, el buque dio popa al viento y la vida a bordo del viejo velero recobró su normalidad. ¿Una locura? En absoluto. ¿Por qué? Porque, a estas alturas, ya nadie puede cuestionar que cuanto más loca es la aventura, más cuerdo es el aventurero. La del «Creoula» no fue una excepción, y así lo certificaron sus intrépidos y sufridores navegantes. Los jóvenes estudiantes que navegaron en medio de un golfo de Vizcaya que los saludó con olas de 7 y 8 metros de altura y con vientos de casi 80 kilómetros por hora y escoras que superaron, en ocasiones, los 40 grados lo pueden certificar. En el comedor, los platos salían volando de las mesas para estrellarse contra las de al lado; algo tan sencillo como ducharse requería de un gran esfuerzo de piernas y brazos para compensar los intensos balances, y no digamos nada para los que les tocaba guardia en el timón. Para estos últimos, la rosa de los vientos giraba sin cesar y mantener el rumbo se les presentaba como una empresa imposible. Pero con todo pudieron los jóvenes tripulantes, y ése debe de ser su gran orgullo. Tomaron como propios los eternos valores de la navegación a vela: sacrificio, trabajo, compañerismo y audacia, y todos ellos les permitieron llegar a buen puerto. Para el entusiasta jefe de la expedición, el concejal de Cultura del Ayuntamiento de Avilés, Román Álvarez, esta experiencia permitió a los jóvenes navegantes «salir crecidos en el sentido de ser más responsables y desarrollados como personas, y valorando mucho la importancia que tiene el trabajo en equipo en condiciones adversas». La más joven de la tripulación, con sólo 15 años, fue la valenciana Laura Martínez, que calificó la dura experiencia como «la mejor del mundo». Quiere estudiar Ciencias del Mar y asegura que desea seguir navegando con la UIM en el «Creoula». Igual que a la avilesina Cristina Rodríguez, de 16 años, que sostiene que la experiencia de convivir en medio de un gran temporal con sus compañeros les aportó a todos grandes satisfacciones, por el compañerismo que afloró durante los momentos más difíciles. La enfermera tinetense Ana Fernández Feito, que realiza su doctorado en avances en medicina y que por primera vez se hacía a la mar, aunque calificaba esta experiencia de «más dura de lo que pensaba», no dudaba en asegurar que estaba dispuesta a repetirla. ¿Lo que más le llamó la atención? «Además de la navegación, la capacidad que demostramos todos de relacionarnos entre personas de diferentes países y de formaciones académicas muy dispares». Uno de los más sorprendidos por la respuesta de los jóvenes tripulantes fue precisamente el que tiene más experiencia, casi 40 años a sus espaldas, Agustín Saralegui, que quedó maravillado por «lo bien que respondieron los más jóvenes, y que, además, nunca habían salido a navegar, porque seis días con mala mar son muchos». En términos similares se manifestó Gonzalo Falcón, con una experiencia de nueve meses a bordo del buque escuela español «Juan Sebastián Elcano», que destacó «el modelo de convivencia» entre los jóvenes y la tripulación. A Jesús Eloy Alonso, de Piedras Blancas (Castrillón), le sorprendió la capacidad de adaptación de todos los jóvenes a condiciones tan adversas. «Pero si la cara dura de la navegación fue ésta, la amable tiene que ser maravillosa», sentenció el estudiante de Forestales. Para el catedrático de Genética de la Universidad de Oviedo, Miguel Ángel Comendador, que navegó como profesor de mar, gracias a la relación que tuvieron los jóvenes españoles y portugueses, se mantuvo en todo momento la disciplina del barco. Y Tomás Cortizo, catedrático de Geografía, considera que ésta fue una ocasión para poner en práctica una virtud que es la generosidad «y, en muchas ocasiones, la han practicado». Objetivo cumplido.»

Fonte: [La Nueva España], 15 de Julho de 2008

«El buque escuela «Creoula» arriba a Avilés»

«A lo largo del mes de julio el velero luso hará escala en los puertos de Rouan, El Ferrol y Lisboa y será un aula abierta al mar
La dársena de San Agustín del puerto de Avilés recibió ayer a las once y media de la mañana al buque escuela «Creoula» de la Marina portuguesa, procedente de Lisboa. Este velero, construido en 1937, acogerá durante todo el mes de julio las actividades de la Universidad de la Mar, que este año girarán en torno a la energía, el medioambiente y la mar. En su segunda visita a la villa aviselina, los miembros de la tripulación portuguesa, así como los participantes en los cursos tuvieron la oportunidad de disfrutar de una tarde repleta de actos, siempre con el trasfondo de la mar y su capacidad para unir a los pueblos. Este año, los cursos se dividirán en tres etapas marítimas. La primera de ellas, con inicio el próximo jueves, día 3 de julio, zarpará con destino a Rouan (Francia) donde tomará partida en la gran parada naval que allí se celebra. A las tres de tarde, los participantes en los cursos y sus instructores se congregaron en la dársena, situada en la margen derecha de la ría, para ser recibidos por la tripulación del «Creoula». Poco a poco fueron embarcando en el velero portugués para conocer cuáles serán sus camarotes a lo largo del curso. Este verano, la tripulación está integrada por ciudadanos españoles y portugueses procedentes de diversos ámbitos profesionales. A continuación, la comitiva se desplazó, a las seis de la tarde, hasta el Consistorio avilesino, donde fue calurosamente recibida por la alcaldesa Pilar Varela. La regidora pronunció un discurso donde el mar y los postgrados impartidos en Avilés fueron protagonistas absolutos. «Desde el año 2000, el Ayuntamiento está impulsando una red entre ciudades del arco atlántico. Avilés no sería nada sin su ría. Por fin, en Avilés se están desarrollando importantes proyectos de formación e investigación. La Universidad de Oviedo ya tiene su casa en Avilés. Los principales proyectos son los postgrados. La Universidad de la Mar forma parte de estos proyectos. Esta iniciativa no sería posible sin la inestimable colaboración de la Marina portuguesa que participa con su buque escuela "Creoula"», afirmó.
Isabel Sousa Pi, encargada de la Universidad Itinerante de la Mar, agradeció la agradable bienvenida recibida y cedió la palabra a José Antonio Cecchini Estrada, vicerrector de extensión universitaria, que destacó la actividad docente de la Universidad de la Mar, iniciativa de las universidades de Oviedo y de Oporto. El almirante Pereira de la Marina portuguesa fue el encargado de poner fin a los discursos resaltando el carácter de amistad y camaradería que acompaña a los cursos de la Universidad de la Mar. Quizá el momento más emotivo de la jornada fue la ofrenda realizada ante la estatua de Pedro Menéndez de Avilés, «El Adelantado de La Florida», hijo ilustre de esta villa que vive de cara al mar, navegante por excelencia y conquistador de La Florida. La Banda de Música local y una banda de gaitas acompañaron el homenaje interpretando los himnos de Portugal, de España y el de la Alegría, símbolo de la unidad europea. Durante el acto se recogieron las dos banderas azules con las que ha sido galardonado este proyecto universitario. De nuevo en el puerto, los asistentes fueron partícipes del izado en el «Creoula» de una de las banderas azules y asistieron a un acto literario en el que se presentó el libro «Las Campañas de la UIM. Conocimiento y aventura». Como colofón a la jornada, a las nueve de la tarde tuvo lugar una recepción en el velero.»

Fonte: [La Nueva España], em 1 de Julho de 2008

quarta-feira, 23 de abril de 2008

Aulas con bandera azul - La Universidad Itinerante del Mar opta a convertirse en la primera institución de este tipo con el distintivo europeo

Por Figaredo (Mieres), Ángel FIDALGO

«La Universidad Itinerante del Mar (UIM) es una iniciativa creada por las universidades de Oviedo y Oporto (Portugal) que opta a convertirse en la primera institución española en obtener la bandera azul europea. Así lo anunció ayer su director en España, Fermín Rodríguez, que confía en lograr «pronto» este importante reconocimiento. Este distintivo lo otorga la Fundación Europea de Educación Ambiental por promover la limpieza y la seguridad, la educación ambiental y la acción colectiva para la protección del medio ambiente, requisitos que cumple la UIM, entre cuyos objetivos fundacionales se encuentra fomentar la cooperación europea para dar a conocer todos los asuntos relacionados con la mar, bajo el lema de «Conocimiento y aventura». El velero de cuatro palos de la Marina portuguesa «Creoula» es la gran aula flotante en la que la Universidad del Mar imparte sus cursos por los mares europeos a alumnos españoles y portugueses, a los que este año se sumarán también universitarios franceses. «Energía, medio ambiente y mar» es el título de la campaña de este verano, que incluye tres cursos: el primero se inaugurará en Avilés el 30 de junio y terminará en el puerto francés de Rouen el 11 de julio, donde coincidirá con la mayor concentración del mundo de grandes veleros, que se celebra cada cuatro años. El segundo curso discurrirá entre Rouen y Ferrol, y el tercero entre este último puerto y el de Lisboa.»

Fonte: [La Nueva España]

El CeCodet iniciará, el 30 de junio, la tercera edición de la Universidad Itinerante del Mar

Por Figaredo (Mieres), Aitana CASTAÑO

«La aventura no está reñida con el conocimiento. «Energía, medio ambiente y mar». Bajo este amplio título se desarrollará, a partir del 30 de junio, la tercera campaña de la Universidad Itinerante del Mar (UIM). El evento consta de tres cursos, que se desarrollarán en un buque escuela, el luso «Creoula», y reunirá a más de 120 estudiantes y profesionales de España y Portugal. La Universidad Itinerante está organizada por el Centro de Cooperación y Desarrollo Territorial (CeCodet), cuya sede se ubica en el palacio de Figaredo y la Universidad de Oporto. El precio de la actividad es de 500 euros, y el plazo de preinscripción permanecerá abierto hasta el próximo 29 de mayo. Con el seminario, los alumnos universitarios recibirán seis créditos de libre configuración. La Universidad Itinerante Marina se estructura en tres seminarios, todos subordinados al mismo tema y con los únicos objetivos, la diferencia entre los cursos es el itinerario y los alumnos a los que van dirigidos. El primer curso arrancará en el puerto de Avilés el 30 de junio. Durante las dos primeras jornadas los participantes recibirán formación en tierra y visitarán el Museo de Antigüedades Náuticas de la villa avilesina y el Museo de de las Anclas de Salinas. Además, los navegantes recibirán las primeras ponencias y participarán en recepciones oficiales. Gijón será la siguiente parada del curso. El «Creoula» tomará, después, rumbo a la localidad francesa de Rouen, donde la comitiva coincidirá con la concentración de grandes veleros del mundo. El segundo curso recorrerá el trayecto que une Rouen con la ciudad coruñesa de Ferrol. El tercer seminario cubrirá la ruta marítima entre Ferrol y Lisboa, con parada en la ciudad de Viana do Castelo. Las ponencias que escucharán los estudiantes durante las actividades versarán sobre producción energética y sostenibilidad. El comité científico de la UIM está formado por personalidades asturianas y portuguesas relacionadas con el mundo del mar. La UIM es una plataforma de cooperación europea cuyo objetivo es conocer los asuntos del mar. El programa cuenta con el apoyo de universidades, los ministerios de Educación de España y Portugal, la Marina portuguesa y la Armada de España. Los organizadores defienden que «la UIM pretende poner en práctica el sintagma conocimiento y aventura como elemento esencial en la formación de los jóvenes y para ello aprovecha la mar y su navegación a vela». «El aprendizaje se efectúa dentro de una tradición que minimiza los riesgos y facilita el conocimiento», señalan desde el CeCodet. Toda la información puede encontrarse en [www.uniovi.es/cecodet].»